Viernes, 15 de Enero de 2016

La Fierecilla Domada: La curiosa relación de Petrucho y Catalina se centra en el desempeño del actor, a favor de una propuesta estética que pone el énfasis en el aspecto bufo de los personajes y las situaciones jocosas con los que nos gratifica la hilarante historia del genial britano. Tratando al máximo de que no se vea empañado en un ápice el deslumbrante lenguaje del autor ni pierda lustre la tónica traviesa y ocurrente de su fabulación, recortamos, empatamos, articulamos, condensamos y, en pocas palabras, reajustamos el embrollado libreto recargado de peripecias y figuras secundarias del maestro sajón, de modo que el desempeño de sólo dos comediantes bastase a recrear sobre las tablas el clima emocional, el temple anímico y la vis humorística de estruendoso y rotundo corte con que se manifiesta el sello inconfundible de Shakespeare.

Cada actor tiene a su cargo cinco distintos y de ambos sexos., entre las hijas, los pretendientes, los criados y el padre. Cada uno de ellos se transforma en segundos con la voz, la postura corporal, la máscara facial y un leve toque en las capas y en los pañuelos.

No se pretende imitar la realidad de esta o aquella época, no se pretende hacerlo al estilo renacentista. No se pretende, intentamos crear otra realidad, plagada de verdades para volverla creíble y no comparable.




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