Lunes, 18 de Enero de 2016

De Pablo Peisa
Siempre a la misma hora,
siempre en el mismo lugar
hasta una noche de lluvia,
en la que algo los haria cambiar.
Desencuentros,
vidas deshechas por el paso del tiempo,
amores sin dueños,
esperanzas partidas al medio,
angustia de no poder elegir, angustia de no poder partir.
Un juego, nadie muere,
Un muerto, nadie fue.
En el fondo
¿Somos todos iguales?




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