Domingo, 09 de Octubre de 2016

De Javier Pomposiello

Un hombre y una mujer están perdidos. Tienen una tarea que cumplir: promocionar su tierra. Pero no saben a quién porque no hay nadie más que ellos y un bandoneonista que encuentran entre sus despojos. El bandoneonísta no habla, pero por lo menos toca el bandoneón. Ellos sí hablan, repiten frases hechas y lugares comunes hasta deformarse, tiñendo la escena de un perfume tan extraño como familiar. El humor como recurso inevitable. Humor filoso, cáustico. Humor como la última bocanada de la desesperación.

Esta obra fue recientemente premiada por el Fondo Nacional de las Artes en el Concurso Nacional de Obras de Teatro Inéditas.

Clasificaciones: Teatro




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