Lunes, 07 de Noviembre de 2016

De Armando Discépolo
Los Florio huyen de su pueblo… su pasado. Rómulo Corsani los recibe en su casa, les da trabajo y abre sus brazos esperando reencontrarse con el amor de su infancia. “Rómulo es bueno hija, trabajador, te quiere”. Marisa no lo ama.
¿Hasta dónde tiene que llegar una madre por sus hijos? ¿Cuánto tiene que pagar una familia por vivir de prestado? ¿Cuánto tiempo puede quedar enterrada la culpa? El laberinto ya no tiene salida, Marisa es su obsesión. Los Florio y los Corsani arrastran su herencia de sangre…
Clasificaciones: Teatro




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