Miércoles, 18 de Enero de 2017

De Martín Pugliese
Un flechazo de humor

Chópin se viste elegante y prepara cuidadosamente la escena para ser gráfico y contundente. La Yeneral Electric jazz band sumará música a su disertación, en la que desmitificará el amor apoyado en la ciencia y la razón. Julieta (actriz contratada) interpretará pasajes de Romeo y Julieta que Chópin se detendrá a analizar repetidamente.

Todo está listo para enseñar al mundo sus observaciones y desengañarlo finalmente del legado shakesperiano de una visión del amor que nada tiene que ver con nuestras vidas cotidianas. Pero no. Ella tiene una mirada muy dulce y es atrevida, le gusta, desatiende su plan de trabajo y deja que Chópin se lance verborrágico a renegar: su calvicie precoz, su familia fanática de Dios, su educación sexual, las parejitas que recién empiezan a salir, la costumbre, el matrimonio. “Quién puede entender a una persona que en una misma pelea, en una misma frase, te dice: antes vos no eras así, no cambias nunca. Una persona que me pide que le haga el amor en la mesa, y después no me deja comer galletitas en la cama…”

Chópin se tara, no puede convencer a los demás porque no se convence a sí mismo. Ella lo domina con su encanto y la Yeneral Electric se comporta como ese grupo de amigos que se burla del enamorado, y todo aquello que pretendía ser una muestra de erudición, termina por ser una muestra de humanidad, con miserias, cosas lindas, pero siempre incuestionable.
Clasificaciones: Teatro




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