Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Andrea Garrote
Siempre Tenemos Retorno pretende ser el puro nudo de tres obras enlazadas.
Tal como un televidente atenta contra la unidad espacio- temporal al cambiar de canal, en la obra de un momento a otro cambian las historias y los actores, cambia, también, el tratamiento espacial y el lenguaje escénico.

Es la motivación de la estructura del nudo Borromeo y sus posibilidades multiplicadoras por la cual ninguna narración, ni estilo está subordinado al otro.

La obra comienza otorgando una mirada hipotética, no representativa de nuestro canal estatal, un lugar casi vacío, en permanente remodelación y llena de intencionales anacronismos. Allí conoceremos a los hacedores de un programa musical de bajos recursos, en el que hoy, está invitado un dúo folklórico en problemas. En esa hora que falta hasta el recital, el espacio será invadido dos veces. La primera por "El oropel de Miami", un drama al estilo pinteriano y circular. En Philadelphia, un actor desocupado invita a cenar, a su nuevo amigo multimillonario y su joven mujer con el plan de conseguir financiación para la película de su esposa. La incomodidad no cesa, pero uno se acostumbra. La otra invasión estará dada por: "Mi señora es una espía" una sitcom glamorosa, fallida y peronista de los años 50; en dónde el padre de la familia es el único que sufre la imposición de esa realidad supuestamente incuestionable pero carece de la mínima inteligencia para modificarla. Finalmente volvemos a los estudios de canal 7 para asistir como público a la grabación de: "Música es esto". El sinsentido es un sentimiento compartido por todos.

Siempre Tenemos Retorno recorre con humor, tres situaciones diferentes sin pretensión de unidad. Con mayor o menor conciencia todos los personajes hacedores de ficción vislumbran por instantes la volátil naturaleza de la realidad.

Duración: 1:45
Clasificaciones: Teatro




e-planning ad