Martes, 08 de Noviembre de 2016

De Leandro Andrini
Es una obra donde la historia muestra su máxima tensión en los aspectos colectivos y en su fase individual.
A través de los pensamientos de Beatriz Antonini (interpretado por Graciela Andrini Parisse), se evidencian algunos aspectos de esa historia tan particular que se dice en "Tomar el Cielo", Agustina Rende encarna el papel de una niña que está de paso en la vida de Beatriz, pero en un aspecto más trascendente la comunica con otra dimensión, algo que no renuncia nunca el personaje a esa mirada de lo eterno en contraposición a los reclamos que le hace constantemente a su marido de la asquerosa materialidad que los ha sumido en la total desgracia.
Tanto es así que el final trágico es la muerte de él y las posibilidades ciertas de suicidio u homicidio, algo que a futuro investigará la justicia de este tiempo. Pero eso es otro cantar. La pretensión es sola la vivencia de ellos, desde donde pueden y no como quieren, por eso "Tomar el Cielo", es tensión y distensión, amor y vida, pasión y muerte.
Dos polos opuestos que tensan hasta el desenlace final, lo irremediable como dice Beatriz cae bajo el dominio de la gravedad, habla de esa ley física pero a veces no le coincide con esos existenciarios humanos que son particulares: las personas en tiempo y en un espacio.
Se complican, verdaderamente muestran seres esenciales pero también la existencia compleja de ellos... como todos los temas que Beatriz a través de un estado psicofísico particular, hace estallar a grandes manchones casi mañeristas y expresionistas, sus pensamientos y su ingenio respecto de llevar las cosas hasta las últimas consecuencias.
Clasificaciones: Teatro




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