Domingo, 17 de Enero de 2016

“Todas las madres nos quedamos con algo del hijo.
Sabemos reconocerlo aunque sea por el olor...
Huelo y puedo decir... Ahí está mi hijo.”


En una oficina construida a la salida de una mina, Isabel busca a su hijo. Hace doce años que no lo ha visto. Esta es una de las tantas visitas.

Palabras del director:

“Hay una frase en el antiguo aymará que dice "Estamos condenados a comunicarnos", esa es la condena que me ha impulsado a hacer teatro. Cuando migré a la Argentina en 2002, esa idea despertó en mí la necesidad de comunicar, de vincular dos espacios: el de mi origen y el de mi destino, La Paz y Buenos Aires.

Es en este marco surge la idea de trabajar una obra medularmente porteña y montarla con actores bolivianos y en un contexto casi opuesto, el paceño.

Se escogió "Formas de hablar de las madres de los mineros, mientras esperan que sus hijos salgan a la superficie" obra de Daniel Veronese.

El desafío fue encontrar la sustancia de la obra que trascienda su esencia porteña y así conectar con un contexto distinto, en otras palabras la pregunta era: ¿Qué es lo que queda de esta obra si le extirpamos el vínculo con el Proceso y Las Madres de los Desaparecidos?.

Al mirar desde ese costado el concepto MADRE queda en el medio de un fuego cruzado, la obra se convierte en una batería de cañones que apuntan hacia esa palabra, es una constante puesta en duda de lo que esa palabra significa. Esta línea nos permitió contemporizar las dos esencias del proyecto.”





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