Domingo, 31 de Enero de 2016

De Norman Briski

La obra se estructura en dos monólogos y tiene un inusual remate con un binólogo, recurso muy poco convencional. Los textos no tienen despedicio y las actuaciones los expresan inmejorablemente.

Del autor sobre Monóculos:

Cuando hay “actores” los muertos se despiertan.
Hay actores para dramaturgia y hay dramaturgia para actores. Monóculos es para actores con precipicio con cuerpos sintácticos, taxidermicos con cierta ingravidez principesca.

Dos monólogos y un binólogo construyen resplandores rizomáticos.

Pago chico: Los daños católicos que nos expiden a exilios amorosos. La pareja como resistencia, el amor como resistencia. Cantar como cantar y el imprevisible retorno de la “Historia de un soldado” donde nada el tiempo con los objetos flotando en las meadas de la virgen.
Un biombo: Autosacramental de una cabeza que duele por tanto para vivir para gozar. Una fiesta donde se quema a Edipo con la máquina infernal de ser deseada. La muerte esta entre entusiasmos y la tierna poesía de la droga acelera los momentos en un universo de menos horas.
Hermana rueda: Nunca las voces tienen eco, sino tienen donde rebotar. Un cuento con eco. Un cuento muy cuento que a dos voces tiene descuento. La señora colorada visionaria de barrio ama tardíamente a un señor enfermo hasta los metaloides. Por puro duelo la señora colorada intuye todos los groseros misterios de la suerte.





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