Lunes, 14 de Marzo de 2016

De Susana Torres Molina

Esta pieza plantea según su autora y mi interpretación, que recreo desde mi imaginación, un vuelo creativo, donde, basándome en el texto, su argumento, y sus tres personajes, a un interminable juego que se dirige a un viaje hacia “el juego que todos jugamos”.

Dos mujeres de mediana edad de clase media alta, burguesas aburridas, deciden ocupar su tiempo en jugar, no a la canasta o al bridge sino con improvisaciones teatrales que ellas mismas guionan. Para esto contratan a un mediocre actor al cual le pagan sus servicios para ser el tercero en discordia. En este encuentro dramático, ellos asumen personajes de otra época, en otro contexto. Se establece entre estas dos hermanas solteronas un continuo juego de incomunicación, desencuentros, agresión, violencia, perversión, adicciones, misterios, y todo aquello que el hombre despliega durante su existencia: “el lado oscuro”. El poder en este tríptico pasa de mano en mano convirtiendo a cada uno en víctima y victimario.

El humor ácido, negro, en una propuesta farsesca y ecléctica, desemboca en un desenlace donde el personaje inexistente en imagen, pero sí en presencia- como el otro generalizado, omnisciente -, plantea el verdadero juego del hombre, “es para pensar…”

Ana Maria Giunta

Clasificaciones: Teatro




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