Lunes, 16 de Enero de 2017

Nada más que una banqueta, un banco de plaza le alcanzan a Chichilo Viale para dar forma al unipersonal en el que hace lo que más le gusta…reír a la gente

Dos horas de monólogos vertiginosos, ajustados hasta en los más mínimos gestos e inflexiones de voz, se intercalan durante el show en los que Chichilo intenta exprimir un poco más su capacidad para bucear en la idiosincrasia del humor cordobés, el más ácido, tierno y procaz que le permite el género.

Algunos de los mejores pasajes de sus rutinas clásicas -el cuñado cura, la esposa fea, el suegro accidentado, el borracho y su perra en celo, los clavos Heredia- aparecen en los distintos bloques, dosificados con lógica televisiva y ritmo circense para completar postales cada vez más histriónicas y con mayor compromiso expresivo.

Chichilo infiltra sus destrezas de clown y mimo con la mira puesta en construir partes importantes de su relato sobre la belleza del movimiento.

El resultado es una alternativa más que recomendable para volver a disfrutar del mejor humor de Chichilo Viale y salir de la sala con el sabor grato de encontrar un talento conocido en su mejor forma.

Clasificaciones: Unipersonales




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