Martes, 25 de Octubre de 2016

De Fabián Canale
cero hombres de a pares en una noche atravesada por el sonido y los efectos de una bomba. hombres huérfanos del otro o de sí mismos. hombres a expensas de sus instintos, sus reflexiones, sus desesperaciones. hombres en territorios vacíos, deformados, derrumbados. uno un hombre se encuentra a solas con la persona que lo ha denunciado. le hunde una navaja en el cuerpo. tal vez lo mata. inmovilizamos el momento exactamente anterior a que el arma comience a introducirse en el cuerpo y hacemos una pequeña reflexión. una vez realizado esto –en un lenguaje que, por supuesto, es solo una convención teatral- volverá el hecho a tomar movimiento. dos podemos ver a un hombre durmiendo en la vereda sobre unos cuantos cartones. pasamos tan rápido que no nos alcanza el tiempo para descubrir si ese cuerpo se mueve. por lo tanto, nunca sabremos si está vivo o muerto. a ustedes no les costará imaginarse que ambas cosas – en estos benditos “tiempos que corren”- son altamente probables. tres una explosión se produce en medio de la ciudad. el piso tiembla, un edificio entero se cae. se intenta organizar el rescate, pero es caos sumado al caos. la vida vale, ahora, lo mismo que la nada. Tres pares de hombres en una noche particular. Tres pares de hombres que se cruzan en una noche en que sucede una gran explosión. Tres historias para descubrir la cotidianeidad de un momento, de distintos hombres que viven en la calle, en los bares, en sus propios mundos.




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