Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Guillermo Janices

Ecos del pasado

Testimonio por testimonio por testimonio…

“...la lengua, si es que pretende testimoniar, debe ceder su lugar a una no lengua, mostrar la imposibilidad de testimoniar. La lengua del testimonio es una lengua que ya no significa, pero que, en ese su no significar, se adentra en lo sin lengua hasta recoger otra insignificancia, la del testigo integral, la del que no puede prestar testimonio.” (Agamben, 1999: 39)

Una detenida, su bebé y el gesto de levantarse la venda, -no para ver sino para hablar-, organizan el monólogo central de este texto.

La detenida va a relatar a su bebé, y al mismo tiempo al espectador, lo que el padre de su hijo le relató a ella, sentados en un bar, el día en que se conocieron.

Es esta chica, al testimoniar por otro que ha muerto, la que da cuenta de su propia lengua, que está a punto de desaparecer; esa lengua imposible, porque al final también será silenciada; esa voz que habla porque sabe que le está dado no hablar.

Pero quedarán entonces otros dos testigos de su lengua y de la lengua del muchacho del bar: el bebé y el espectador; otros dos testigos imposibles. El bebé, porque aún no posee la lengua, y el espectador, que permanece en otro plano de realidad, pero que es el único que puede interpretar esa sucesión de testimonios indecibles, infinitamente referidos.

Ofrecer testimonio, en lugar de otro, es lo que mantiene con vida a la detenida. Es el habla y el saberse escuchada lo que le permite evadirse y remontarse a otro tiempo –aquel anterior a su cautiverio, pero en el que comenzaron a gestarse su detención y su hijo- y a otras espacialidades: el bar; y la espacialidad dentro del relato del muchacho, la que describe ese siniestro recorrido por un camino de cuerpos.

Esta espacialidad a la que remite el relato del joven en el testimonio de la detenida obliga al espectador a poner en funcionamiento su memoria para recordar y visualizar las calles de Buenos Aires que va nombrando el personaje y, a la vez, resignificarla, al imaginar esos cuerpos que podrían atravesar la ciudad toda.

Este espectáculo formó parte del espectáculo: Programa Sociedad Italiana de Morón

Duración: 45 minutos
Clasificaciones: Teatro




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