Lunes, 18 de Enero de 2016

De Rafael Albizúa, Marcela Moreno

Una mujer excluida del sistema socioeconómico vive obsesionada por recuperar un viejo amor, un Diputado de la Nación que la ha dejado en la ruina. María se debate entre el resentimiento, el sometimiento, la rebelión y la melancolía, mientras trata de encontrar una respuesta a su decadencia. “Ruinas” es lo que queda en el tránsito de la vida, una búsqueda de un lenguaje poético y una estética de collage que invitan a la reflexión sobre la naturaleza del ser humano y la posibilidad de encontrar belleza en lo atroz.

“Ruinas. carente de estrategias, de hojas de diario” es un unipersonal que aborda la temática de la decadencia moral, económica e intelectual a nivel individual y colectivo. La caída del personaje representa la debacle de la sociedad moderna. Una de las prioridades de María es la de recuperar un pasado, pero en esa búsqueda del amor perdido hay algo latente y más profundo: el deseo de retornar a su antiguo status social, el lugar de privilegio que ocupaba.

María está enamorada de su propia imagen reflejada en ese hombre poderoso que se aprovechó de ella. Hoy la pobreza la atemoriza y trata de rescatar de lo imposible algo posible para justificar su existencia. Quiere ser la mujer del diputado, la “señora de”.

Esta situación es el disparador de los interrogantes que plantea la obra: ¿Qué hace el hombre común en el mundo de hoy? ¿Qué provoca en el inconsciente colectivo de la ciudadanía el efecto civilizador del pensamiento y la acción del poder? ¿El poder inteligente se aprovecha de la tragedia para atemorizar al pobre y quitarle capacidad de rebelión? ¿Se le propone como objetivo de vida algo ficticio?¿Acaso trata de recuperar lo perdido como única esperanza?

Características de la obra

“Este unipersonal se basa en una estética de collage, al igual que el vestuario y la escenografía” explica Rafael Albizúa. La puesta en escena es minimalista y recrea de manera alegórica el espacio donde se desarrolla la acción. Un impacto visual que conmueve. Tanto el vestuario como los objetos rústicos que se utilizan en la obra se van resignificando en su utilidad.

Se apela a una dramaturgia de fragmento y de símbolos que permiten la gestación de un lenguaje poético de imágenes y palabras. Las sensaciones de María provocan al espectador y lo interpelan de manera constante, situándolo en un rol activo. Es por ello que “Ruinas” tiene la capacidad de llevar al público a apreciar la belleza de lo atroz.

El drama es contado en cuatro escenas, que muestran el accionar del personaje durante el transcurso de un día. María vive en un descampado de la ciudad de Buenos Aires, dentro de un cajón de madera. A su alrededor sólo hay suciedad, escombros y mugre.
Ella busca refugio en esos lugares que nadie quiere, una ciudad arrasada por efectos de una guerra silenciosa. En ese ambiente callejero María realiza quehaceres domésticos y aseos personales. Vive reprochándose, sumida en rencores y odios, repitiendo errores, recordando un viejo y presente sometimiento. En su monólogo reflexiona sobre su propia existencia mientras la obsesión se va apoderando de ella.

“Ruinas” es lo que queda en el tránsito de la vida. La consecuencia.

“Ruinas. Carente de estrategias, de hojas de diario” cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes.





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