Lunes, 24 de Octubre de 2016

De Alicia Muñoz

Los enfermos, los pobres, los mezquinos, los hèroes.
Se quedaron, se fugaron, murieron.
“¡Sàlvese quien pueda!”

En 1871 Buenos Aires es azotada por una epidemia de fiebre amarilla.
Las autoridades, desesperadas, ordenan la evacuaciòn de la ciudad producièndose una “fuga” en masa hacia los pueblos cercanos. Sin embargo algunos porteños, fatalistas y poco solemnes, trataron de eludirla a su manera:con astucia, insolencia y cinismo…

Clasificaciones: Teatro




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