Viernes, 12 de Febrero de 2016

Cuando Ifigenia iba a ser sacrificada en Aulide para que los griegos pudiesen conquistar la ciudad de Troya, la diosa Artemisa se interpuso, y dejando en su lugar un cordero, la llevó consigo a Taulide. Desde entonces miles de mujeres no tienen la misma suerte que Ifigenia y son sacrificadas cada día a manos de sus maridos, del sida, de la soledad, de la guerra, de la pobreza o del hambre, sin que ninguna diosa venga en su ayuda y las libre de tan trágico fin.




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