Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Ricardo Halac

Presentado por ENTABLAR Compañía de teatro

Una pareja humilde llega junto a su familia a un registro civíl con intenciones de contraer matrimonio. El juez se niega a casarlos alegando que "estan fuera de la ley", debido a que el novio no tiene casa ni trabajo, y la novia está embarazada.

Lo grotesco y lo cómico de esta obra se unen para armar esta análogia de una realidad que se vive en un país donde lo legal y lo justo no siempre caminan juntos.

Ruido de Rotas Cadenas sigue haciendo ruido. ¿Por qué...?
Perdónenme, aquí es el autor el que habla. Podría haber sido el director –que ha hecho un excelente trabajo- o alguno de los actores, que también podría hacer interesantes reflexiones.
Pero yo pedí la palabra (¡una vez más!), porque quiero hacerme una pregunta, delante de ustedes. “Ruido de Rotas Cadenas” es mi obra más representada. ¿Por qué?
Sin duda, por la feliz combinación de estilos que logré plasmar. Un autor tiene que estar agradecido cuando lo consigue; hoy, en arte, cada obra es un proyecto nuevo, un empezar de cero; ha habido épocas más tranquilas, donde por ejemplo los autores siempre hacían obras de cinco actos (Es el caso de Shakespeare). No es nuestro caso. Esta mezcla de grotesco, sainete, absurdo y –por qué no- esperpento, da una obra de realismo casi fantástico, si se me permite el término, muy atractivo a los actores y a un director.
Pero no nos engañemos, este es sólo el aspecto exterior. Por más atractivo que sea un estilo, nadie va a acometer la tarea de poner en escena esta obra si no tiene una comunión plena con sus objetivos. Y ésta es una obra que habla de nosotros, de los argentinos, de los más desvalidos, de los que se caen del mapa, de los que no queremos reconocer como nuestros, de los que inclinan la balanza hacia la desesperación. Estrenada en 1983, en Teatro Abierto, me otorga el triste privilegio de ser el primer dramaturgo en alertar sobre la llegada de épocas de grandes desigualdades y de miseria. En el país de la abundancia.
Pero esto no es todo. No por esto sólo se hace tanto esta pieza. Descubrí, con el tiempo, que tiene una rara energía; que transmite una carga especial de optimismo y rebeldía. Por eso la pieza se hace. Porque nos tenemos confianza. Todos, actores y espectadores, y los que estamos detrás de los actores, sabemos aquí que somos un solo pueblo y que vamos a insistir hasta que nuestros sueños de justicia se hagan realidad.
Ricardo Halac

Teatro La Fabula, promocion entradas 2 x $12

Clasificaciones: Teatro




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