Sábado, 22 de Octubre de 2016

Per Vívere es una sucesión de coreografías marcadas y rigurosamente sincronizadas sobre ritmos musicales muy diversos, con gran colorido y despliegue de vestuario.

Se toma de cada estilo aquellas combinaciones que mejor se adaptan a las posibilidades de las bailarinas y se condimenta con buenas medidas de absurdo y humor.

El gran final, con todas las bailarinas en el escenario lleva los versos que identifican al Ballet 40/90 y transmite en el espectador una sensación de alegría y optimismo.

BALLET 40-90: LA ALEGRÍA DE BAILAR

“El Ballet 40-90 nació de conversaciones y de sueños. En 1996, charlando con amigos y hablando de crear un Ballet para gente grande, alguno de ellos sugirió la idea de que no había porqué hacer ninguna diferencia generacional. De ahí surge el nombre mucho más abarcativo: Ballet 40-90.

Luego debíamos hacer conocer nuestra propuesta y encontrar un lugar donde practicar. La verdad es que no teníamos ninguna idea de cómo comenzar todo esto. Tuvimos el apoyo de la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo que nos ayudó especialmente a difundir la convocatoria y de nuestro buen amigo Eugenio Ramírez, que nos cedió el salón que está en los altos de su Café El Taller donde trabajamos durante muchos años.

En la primera convocatoria, se acercaron personas que no se conocían entre sí, no sabían qué iban a hacer, no tenían idea del esfuerzo y la disciplina que les esperaba, pero tampoco sospechaban cuánta alegría iba a encontrar y promover. Junto con el ensayo de coreografías nuevas, asistimos a las modificaciones que día a día se producían en nuestras almas.

Así comenzamos a dar nuestros primeros pasos de la mano de nuestra directora y coreógrafa Elsa Agras.

Poco a poco nos fuimos conociendo y, al observar esos primeros pasos, nos dimos cuenta que ellos iban marcando nuestro propio ritmo. Así ha ido apareciendo una modalidad propia, que nos demostró claramente que era lo que queríamos.

Queríamos un grupo comunitario, donde prevaleciese la amistad, el compañerismo, la convivencia, que se traduce en nuestro caso en lo que podríamos llamar: “La alegría de bailar”.

Recorriendo ese camino, hemos ido creciendo y aprendiendo.

Consideramos que no es excluyente el no saber bailar, pero sí es importante entender el espíritu que anima a todos sus integrantes, porque pertenecer a este grupo entraña estar abierto –sin pretender con estas palabras ningún lirismo exacerbado- a soñar, a compartir, a modificar conciencias.”

Clasificaciones: Danza




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