Viernes, 15 de Enero de 2016

De Carla Blaboa, Paola Robledo

Composición para piano y danza en tres movimientos.

  1. Mi movimiento. Sola omnipotente. Sola dominante. Sola. Los labios no se detienen, murmuran pero no dicen. No hay silencios allí. No hay otro que la atraviese.
  2. Movimiento contrario o marcha penetrante. Todo en ella se mueve maquinalmente; gira, va y viene. Cree caminar pero está estancada. Quiere su propio espacio. Sólo le es posible saliéndose de la piel que la contiene, que construyó con tanto esmero. Un ruido le anuncia que algo se ha roto. La roza, la toca, la quiebra. Devasta el vacío llenado que era. Cansada cae.
  3. Movimiento devastado. Se deja llevar. Llega a un lugar propio; imagen de aquello que en vano se esfuerza por comprender.

“Y como nada nunca termina, imagino que al apagarse las luces, Virginia saldrá del agua, abrirá los ojos, se sacudirá el dolor, escuchará la maravillosa música, se mirará en sus propias manos y volverá a intentarlo.”
Susana Lagomarsino

Este espectáculo formó parte del espectáculo: Dos solos

Este espectáculo formó parte del evento: Experiencias en escena 2006





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