Domingo, 17 de Enero de 2016

De Guillermo Arengo

“Quedé vivo y no tengo consuelo”

“¿Cómo usar hoy el lenguaje del teatro para hablar de la militancia revolucionaria en la argentina, esa que se ubica entre mediados de los años ‘60 y fines de los ’70? ¿Cómo desarrollar una teatralidad que pueda superar la simplificación maniquea y victimizante después de tanto “teatro político” producido en el territorio de la ingenuidad?

En este sentido, El montañés carga consigo la pretensión de inventar palabras nuevas y en ese camino sólo logra formas tartamudeando algunos términos. Si bien muchos de esos sonidos encuentran su raíz en los actos genocidas del Estado del terror y/o en el pensamiento hegemónico que desactivó las singularidades en aras de una conducción autoritaria, verticalista y cercenadora de la discrepancia, la mayoría de las palabras que tartamudea El montañés no significan. Sólo suenan. Entonces este es un sonoro homenaje a parte de una generación ética de intenso compromiso colectivo que a tantos marcó con su vitalidad y sedujo con su fallida retórica del martirio.

Escribió Nicolás Casullo: “Fuimos parte, desde nuestra decisión, responsabilidad y sentimientos, de una extensa biografía del hombre moderno por cambiar la historia y que adviniese el tiempo socialista, entendido como el de la justicia humana en todos los planos. Nada hay de mejor ni peor en eso, con respecto a un supuesto lugar “del bien” que hoy habríamos descubierto en lo personal. En todo caso esa es nuestra patología, estar antes, y también ahora, siempre en el lugar del bien, un pacto equívoco con la lucidez.”

Guillermo Arengo

Sinopsis

Un grupo de cuatro jóvenes, reunidos en una casa, presienten la llegada de seres que provienen de un mundo extraño y cuya existencia se manifiesta por signos ambiguos. El montañés -quien fuera junto a los padres de los jóvenes un combatiente revolucionario en los años 70- se presenta ante el grupo. Regresa de su exilio convertido en un personaje diminuto a fuerza de habitar durante años su propio cuerpo como única patria. Este hombrecito establecerá rápidamente una relación muy carismática con sus anfitriones. La obra de teatro, que fue cobrando forma en los ensayos (dramaturgia de escena), hilvanó estas ideas con una particular puntada que bucea en la expectativa y la incertidumbre, así como en la atípica transformación del vínculo afectivo entre los jóvenes y el montañés

Este espectáculo formó parte del evento: V Festival Internacional de Buenos Aires





e-planning ad