Viernes, 15 de Enero de 2016

De Eugène Ionesco

Mientras los Smith polemizan sobre temas de lo más preocupantes en su casa de Londres, reciben a los Martin, quienes, a su vez, tratan de dilucidar un enigma que pareciera no tener solución. Cuando por fin los cuatro están juntos, crece la tensión.
A pesar de querer mantener las apariencias no pueden evitar las discusiones.
El que se suma a este clima belicoso es el capitán de los bomberos quien, por supuesto, busca un fuego que apagar y termina apaciguando la reunión hasta dejarse encantar por Mary, la sirvienta.
Otra vez los cuatro solos. Otra vez la tensión. Un final inesperado.
Pero… ¿Y la cantante calva?

Dice el director:
“Cuando los actores me acercaron el texto de La cantante calva yo no conocía la obra y quedé fascinado por la ingeniosa articulación de palabras que no conducían a ningún sitio. Me encontraba ante un enorme desafío: cómo lograr que esa gracia que me producían las palabras se tradujera en un espectáculo teatral atractivo, cómo trabajar un texto donde los personajes carecen de psicología, de deseos. Sólo lograba leer entrelíneas una gran incomunicación y cierta violencia entre ellos producto del hartazgo de quienes no pueden encontrarle sentido a su existencia y reclaman que el otro se lo dé.
El trabajo se apoyó en tratar de reproducir lo más fielmente posible la gran musicalidad que tiene el texto de Ionesco y encontrarles a los personajes algún comportamiento que pueda sostener su presencia en el escenario.
La búsqueda no fue sencilla, pero en conjunto con los actores y con la gran colaboración de Adrián Blanco, fuimos encontrando un lenguaje común que, creo, sintetiza el gusto de los que formamos parte de este proyecto independiente.”





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