Viernes, 07 de Abril de 2017

De Santiago Loza

Hace algunos años con Guillermo nos juntamos a pensar una obra. Los motivos de interés que nos unieron en ese momento eran enormes, dos textos, DE PROFUNDIS de Wilde y MUERTE EN VENECIA de Mann. Esos gigantes literarios son la fuente de inspiración, el punto de partida. Otras inspiraciones eran más mundanas, algunos chismes o recuerdos de personajes a la deriva.
Escribí ese texto durante un largo viaje, en tránsito, en aeropuertos, en hoteles de dudoso gusto situados en playas lejanas. La escritura de un texto me da un presente. Escribo y estoy en mi.
En el cuerpo de Machín desemboca este texto algo penumbroso; lo vuelve materia, con un humor áspero, con desgarro y piedad. Guillermo es un director que va quitando capas, saca lo que resulta inútil, potencia lo verdadero, prueba dar con lo esencial.
EL MAR DE NOCHE es un grito ahogado. El desamor diseccionado. La soledad escandalosa con la que se topa un hombre lejos. La espera y su agonía. Los intentos antes de hundirse. El silencio que retumba después de cada palabra. No poder nombrar, porque lo que queda cuando el amor se ha retirado es un campo arrasado, escombros, la nada, un hueco.
En ese vértigo se mueve Machín, acompañado amorosamente por Guillermo, Romina, Gastón y un equipo que, en silencio, construyeron un espectáculo de una intimidad incómoda y bella. EL MAR DE NOCHE será consuelo de solitarios y desesperados. A los insomnes, a los abandonados, los tristes, a los sobrevivientes del amor, probablemente, les de consuelo.

Clasificaciones: Teatro, Adultos
APACHETA SALA ESTUDIO
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Viernes - 23:00 hs - Desde el 05/05/2017




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