Jueves, 14 de Enero de 2016

De Enrique Papatino

La dramaturgia corresponde a Enrique Papatino sobre La Gaviota de Anton Chejov.

Los personajes de "La Gaviota", de Antón Chéjov, son seres insatisfechos, añorantes del pasado, extrañados de su presente, sin posibilidades de imaginar un futuro. Obsesionados por el glamour y el protagonismo, instalados enla impasibilidad, se erigen como símbolos de aquellos ganados por la indolencia, la inercia moral y la irresponsabilidad. Sin deseos a convertir en actos, viven en la monotonía de una clase que ya no tiene motivaciones. Convencidos de ser últimos baluartes del refinamiento cultural en contraposición a la vulgaridad que los rodea, están ahí, sentados y molestando con su abulia, abortando esperanzas, sofocando cualquier iniciativa. Son ejemplo de los que ya no intentan cambios. Prototipos de los árbitros entrenados en despreciar cualquier intento ajeno. Arquetipos de los que, avizorando el fin de sus vidas, pretenden que la historia se cierre detrás de ellos.
Ese abúlico paisaje con personas, ese organizado aburrimiento, no excluye la acción brutal, exacta y fulminante. Esta sucederá cada vez que alguien obedezca a un impulso hacia adelante. Cada vez que alguien perciba que todo movimiento traerá progreso. Cada vez que alguien necesite entender que no es posible levantarse de la silla y desequilibrar el cuadro estático. El mediocre, siempre y ante el espanto recibido por la belleza y el talento, propinará un escarmiento definitivo, como en el "Argumento para una novela corta" que da título a esta versión: "A la orilla de un lago vive desde su infancia una muchacha joven como vos; quiere al lago como una gaviota y es feliz y libre como una gaviota. Pero por casualidad vino un hombre, la vio y por no tener otra cosa que hacer la dejó sin vida, la mató, como a esta gaviota". Así de simple y violento.





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