Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Gastón Mezieres, Andrea Ojeda
La revuelta se ha desatado y ya no se sabe como controlarla. No es algo motivado por ideales. Es la desesperación. Los insurgentes han salido de debajo de los puentes donde viven y han invadido la propiedad de la Señora C, que ocupa casi todo el territorio disponible del continente.
La Sra A y la Sra C (viudas de poderosos y que lo poseen todo) se encuentran, junto con el Sr P (brazo político-militar de sus desenfrenados planes), en su bunker dispuestas a recuperarlo todo a cualquier costo, presionando al Sr P para que haga lo que sea.
Un imaginativo plan, que es pergeñado por el Sr P y sus colaboradores, es aprobado por las viudas. Consiste en armar una flota de lanchas de carga, y trasladar a todos los indigentes a una isla (que bautizarán con el nombre de Prosperidad) que esté perdida en el océano y que tenga atractivos naturales para que los pobres sientan deseos de vivir allí y dejen de molestarlas.
La radio con la que se comunican permanentemente informa que algo falla: un grupo, armado con objetos caseros, se ha ocultado en las bodegas y los sótanos de la propiedad de la Sra. C. Furiosa y en un arranque de locura, ésta, detona bombas haciendo infértil todo el continente.
Certificando el fin del antiguo "feudo", elucubrarán la manera de llegar a Prosperidad y construir el nuevo mundo a su modo y adueñarse de el.
Clasificaciones: Teatro




e-planning ad