Jueves, 08 de Septiembre de 2016

Cinco personas comparten un sector de oficinas dentro de una gran empresa.
Bajo presión, reproducen sin cesar el mismo sistema que los asfixia.
Aferrados a la ironía y a distracciones superfluas para sobrevivir, serán finalmente presa de acciones desesperadas que producirán un quiebre radical en sus vidas.
Una licitación. Una atracción. Un secreto. Un peligro.
Nada volverá a ser como antes.

Sobre la puesta
La puesta en escena está estructurada en bloques de días y noches. La sucesión de situaciones entre escritorios en la oficina se intercalan con diferentes escenas que muestran los espacios íntimos de cada personaje por las noches. Las luces sectorizan estos espacios, pero en el fondo siempre se sugieren los perfiles edilicios, “acechando” desde la oscuridad.
La música, entre orquestal y electrónica, refleja la ambigüedad de los personajes. Las canciones, de texto simple y directo, describen miradas introspectivas personales, con una estructura pop que define estados de ánimo.
Con la vertiginosidad escénica, el contraste entre la cotidianidad de los personajes, las metáforas espaciales y una estructura musical que evita los clichés del género, se desarrolla una historia que cuestiona la conducta social dentro del mundo urbano actual.

“ULTIMA NOCHE EN LA DISCO es para mí un modesto retrato sobre la situación actual del género humano: personas que sólo viven para trabajar, incapaces de comprometerse en relaciones afectivas, reproduciendo la misma fugacidad que los aterra, erigiendo la acumulación económica como única razón de ser. Para contarlo, elegí escenas rápidas y cotidianas, cargadas de humor ácido y reflexivo, fusionadas con distintos géneros musicales como el soul, el funk, el orquestal y el disco” sintetiza Mauro Debans

Clasificaciones: Teatro




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