Viernes, 22 de Julio de 2016

De Jazmín Sequeira, Ana Yukelson

Quieres ser más que polvo, tierra, lodo?

Historia del clásico y datos de la obra dirigida por Brus

Georg Büchner (1813- 1837) fue uno de los más importantes autores alemanes del siglo XIX. A causa de sus actividades políticas revolucionarias, se vio forzado a huir a Estrasburgo y a Zürich, donde ejerció como profesor de medicina en la Universidad hasta el fin de sus días.
En su exilio escribió ensayos de investigación sobre la anatomía comparada y la filosofía de la naturaleza del hombre. Woyzeck está considerada como la primera tragedia contemporánea cuyo protagonista es un proletario.
La obra está basada en un caso real ocurrido en Leipzig en 1824, cuando el peluquero Johann Christian Woyzeck es decapitado por haber matado a su mujer. El desarrollo del juicio y la sentencia de muerte, despertaron una gran polémica en la época, ya que los informes médicos solicitados por el juzgado determinaron un trastorno en la capacidad mental del acusado.
En torno a la recreación de esta obra, se reunieron artistas argentinos y alemanes, entretejiendo perspectivas que buscan respuestas acerca de quiénes son los Woyzeck en la Argentina. Juntos, avanzaron en una experiencia teatral que indaga sobre los misterios y la filosofía de la naturaleza humana, y la poesía de carne y hueso, a través de las galerías, salas y túneles de un edificio emblemático de la historia de nuestra ciudad: el Hospital Nacional de Clínicas.
El reconocido Hospital-Escuela, semillero de incansables voces de rebelión y protagonista de los más importantes logros médicos del país, es la escenografía en donde directivos, médicos, pacientes y empleados, reconstruyen el caso de Francisco Woyzeck, ocurrido en el legendario Barrio de los Guardapolvos.
Concebida como una instalación performática en estaciones, el espectador asiste a un viaje teatral por las pasiones del personaje-criatura en su intento por sobrevivir. El Woyzeck de las changas y rebusques; siempre carne de cañón para batallas ajenas, y luego objeto de estudio para la ciencia.
Dos huellas igualmente potentes, ficción y realidad, se mezclan en un juego que transita los laberintos del arte anatómico de nuestro país: un fascinante cóctel de ciencia, salud, política, y hasta seducción por la muerte.

Sobre el espacio
La elección del Museo de Anatomía no fue azaroso: el reconocido anatomista español Pedro Ara, fue quien desarrolló allí su técnica de embalsamamiento que hasta hoy es admirada por la conservación de sus piezas. Tras la solicitud de la Universidad Nacional de Córdoba, Ara llegó desde su país y realizó los preparados anatómicos que conforman gran parte del museo que en la actualidad lleva su nombre.
El mismísimo Juan Domingo Perón, cuando supo de lo que Ara logró embalsamando la cabeza de un mendigo, su obra maestra hasta entonces, llamó al profesor para que se encargara de embalsamar el cadáver de Evita.
En el caso del mendigo, se cuenta que el profesor solía decirle a un vagabundo que se encontraba en la puerta del Hospital de Clínicas: “Algún día, cuando te mueras, te voy a embalsamar”. Y así ocurrió. La cabeza de este hombre es, hasta hoy, la pieza fundamental del Museo de Anatomía.
Testimonios de médicos, directivos, pacientes, estudiantes y empleados del Hospital y del Instituto de Anatomía, formaron la base de esta adaptación y nueva lectura del clásico alemán.

Con la participación del Coro del Hospital Nacional de Clínicas, dirigido por Vera Menichetti.

Este espectáculo formó parte del evento: V Festival Internacional de Teatro Mercosur 2005

Clasificaciones: Teatro




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