Lunes, 07 de Noviembre de 2016

A poco más de cien años de haber visto la luz, el conde Drácula goza todavía de buena salud. Salido de la pluma de Bram Stoker, este personaje, que se mueve entre la ficción erótica y la fantasmagoría ha cobrado vida una vez más. En Drácula, la última d-generación, este elegante conde, cuyo alimento es la sangre tibia que bebe inclinándose sobre el cuello de bellas mujeres, colma con su fórmula de la inmortalidad la imaginación del espectador. Es un reencuentro con los miedos y las fantasías.

Los dos hermanos Drácula y Draculín, últimos condes descendientes de esta dinastía, son convocados, al cumplir 250 años, por los fantasmas del castillo, para disputarse la herencia.

Es el enfrentamiento del poder y la masculinidad de uno contra la...(?)... del otro.

Enterada de esta contienda por la herencia, su prima Aragnida también dice presente. Ella es una criatura de la noche, actual, combina sangre y promiscuidad sexual, intentando conseguir algo de esa herencia… por momentos envuelta en una especie de trance "psico-sexual", se transforma en un vampiro demoníaco sediento de sangre, y en otros aparece ida y confusa por sus deseos carnales de mujer…

La ingenuidad de la criada, Gladina impregna en la obra el mundo onírico: entre los deseos y lo cotidiano, lo fantástico e incomprensible. Ignacio, su novio en medio de un torbellino de situaciones a resolver que lo superan, deja entrever su torpeza y falta de ubicacion en cualquier...(?)... que se le presenta.

Clasificaciones: Musical




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