Viernes, 02 de Diciembre de 2016

De Guido Ondarts

Una mujer se viste de espectadora. Un hombre se disfraza de actor. Juntos, aunque inevitablemente solos, juegan al teatro. Un par de luces los alumbran. Una serie de rostros anónimos los espían. Ellos saben lo difícil que es amar sin gestos, sin máscaras, sin tensiones. Pero lo intentan, a pesar de todo.

“El teatro, hecho de humanos, no puede escapar a la aberrante duda de la muerte. Está condenado a la finitud desde la primera palabra que se pronuncia”. En “Pérdida Teatral” asistimos al amor secreto entre Mora, una espectadora fanática que no se anima a quebrar con el tímido refugio que le brinda el anonimato de la oscuridad de las gradas del teatro, y Zeus Tronador, un galán que parece mucho más interesante en el escenario que en la vida real.

Construyen verdades con sus cuerpos, e hipocresías con sus palabras. Esperando en vano que llegue la Revolución. Intentando amarse como pueden, sin candilejas ni perfumes.

Sabiendo que algún día todo se acaba. Que el cuerpo es vulnerable y efímero. Como el teatro. Como la vida.

Este espectáculo formó parte del evento: Semana del teatro independiente

Clasificaciones: Teatro, Adultos




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