Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Diego Fernández
Tras el asesinato del rey y su amante, Clitemnestra comparece ante una especie de "tribunal" conformado por ciudadanos comunes, que la increpan por el crimen. Desde ese presente, se disparan disgresiones al pasado, que narran sucesos del inicio hasta el fin de la guerra de Troya. La reina, que toma el gobierno durante los diez años que dura el conflicto, comparte su soledad con su hija Ifigenia -hasta que es asesinada por su padre al comienzo de la guerra- y su amante Egisto. Clitemnestra debe aglutinar las tareas y responsabilidades del hombre faltante. Transcurre el tiempo entre la desidia y la evocación, hasta que el rey regresa. Casandra es asesinada junto con él, con un embarazo reciente. Pero ellos no mueren en realidad, sino que permanecen vivos bajo la mortaja. Clitemnestra hurga los cuerpos. Busca en el vientre de Casandra a su propia hija muerta. Es ahí, que Casandra logra comprender a la reina y hasta por momentos apiadarse de ella. Mientras, el cadáver de Agamenón reclama justicia. Clitemnestra consigue eludir la ira popular, pero vive asediada por el vacío que ella misma causó. Una noche, durante la cena, se le aparece Ifigenia y la "invita" a irse con ella.




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