Lunes, 18 de Enero de 2016

De Paula Bartolomé
Quiso ver y ahora no sabe que hacer con todo eso... Dos mujeres. Unos naipes. Un consultorio. Un momento suspendido como en paréntesis. Una de ella es asaltada por recuerdos de otra vida (¿la suya?). La otra, por una desesperada necesidad de saber. Se encuentran en la penumbra para continuar incansablemente un ritual: la sesión de tarot. Dice Javier Rodríguez, el Director Lo azaroso como una forma de organización. La puesta de "tarot" juega con el riesgo de establecer un vinculo muy directo con el espectador a través de una tirada de cartas real y con la posibilidad de que esto nunca suceda. Así, la versión original de la puesta puede tomar múltiples direcciones. El espectador, ahora también consultante, tendrá la opción de negarse a la lectura sin que esto modifique la estructura de la obra. Es decir, se amplía el margen de lo imprevisto... Esta propuesta no solo intenta cercanía e intimidad con el publico, sino que además los incluye; acota el espacio para generar un sentido: el publico como parte de la representación.




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