Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Franz Kafka

Un padre nos presenta su visión de cada uno de sus once hijos en un espacio indeterminado. Los once hijos están ahí, escuchando en silencio, aislados o agrupados, estáticos o danzando, cerca o lejos, están… El reparará en cada uno en forma serial, poniendo en palabras aquellas virtudes y defectos, ninguno llega a satisfacerlo en su totalidad pero siempre está latente la esperanza del siguiente, ese otro que pueda corregir la falta del último…

A medida que pasa el tiempo, como en la vida, el relato avanza y crece, como lo hace un hijo…el padre descubrirá poco a poco que el hijo es un territorio incompleto e incomprensible, la acumulación más que acercar, distancia e incomunica, y más allá que uno suceda al otro, ninguno es idéntico, cada uno será eterno e imperfecto hasta que el padre este ahí, presente.

El pasado se aleja y el sentimiento de inferioridad y rechazo hacia el mandato paterno crece, como así también aumenta la soledad, la frustración y la angustia en el padre por esas once fuerzas fuera de su control.

La exposición en serie realizada por el padre, matizada a través de diferentes estados e intensidades no podrá escapar, como en la vida, a un final anunciado, sorpresivo, y a la vez, inesperado.

Clasificaciones: Teatro, Adultos




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