Viernes, 15 de Enero de 2016

De Norman Briski
Dice Norman Brisky: “Mucho tiempo necesité para darme cuenta que “REBATIBLES” era un Arca de Noé de nuestra república...Historias de inmigrantes exiliados económicos... Necesitamos muchos especimenes humanos de accionares singulares para que se reúnan en la marginación por desesperaciones silenciosas y que se encuentran en la territorialidad del conquistador. Usurpan subrepticiamente su regular funcionamiento para dar lugar a un acontecimiento inusitado... Las oficinas son también albergues cuando falta soberanía. El nativo ascensorista se integrará al establo desde la doble marginación, para producir una sensación delictiva de ser víctima propiciatoria. El contador judío quiere entrar en la película desde su madre matriz de campo de concentración y sobrevivientes. La quiosquera Marta, hija de los duelos familiares de amantes coloridos. Humberto, epicentro de los “entres”...inventor...Prometeo...tímido hasta el milagro con biografía que lo dejó oblicuo y en blanco. El ladrón porteño...devenir anarquista que añora otros principios. Walter, custodio del prolijismo...asesino por si las moscas...aparece lo vital...la vida de los prójimos. “Todos gritan lo que no pueden tener y les sobra ternura para cambiar al mundo”. Un tema aparte es la escenografía de la obra, Leandro Bardach cuenta: “El espacio escénico, será determinado por un rectángulo de 7m x 5m, contenido en tres de sus lados por gradas de 3 niveles para el público. El cuarto lado del rectángulo operará como panel de cierre y apertura (el ascensor), al intangible orden de la empresa/sociedad. Los dispositivos de transformación del equipamiento se ocultan bajo el piso (túnel – fosa) o por encima del cielorraso. La oficina devenida a vivienda, devenida a hogar, no será reconocido y lo que no muere deberá desaparecer de la vista. Ocultarse para devenir”.




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