Domingo, 24 de Enero de 2016

De Bea Odoriz

Hay un agujero en el techo. Un techo roto. Es la casa de una boxeadora y la casa le llueve. Habla sola. Entrena desesperadamente. Llena la casa de palabras. Monólogos frenéticos. Monólogos entrenando. Un arreglador de techos se mete a reparar el agujero. Desde el techo, el techista que se cuela. Decide instalarse allí. Va a ocupar la casa. La boxeadora quiere echarlo a patas.

Cantan, gritan, bailan, se pegan.
En el techo, el agujero.
Hay espacio para mucho más.
La Parte Pendiente
Un bacanal de cuerpo, palabra y música
¡Ah, el exceso!





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