Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Mateo Stivel, Álvaro Vanegas

“No juzguéis y no seréis juzgados”

Esta Sala de Espera no es como las otras, no es como la vip de un aeropuerto, aunque se parece (no se deje llevar por las apariencias), tampoco la de un hospital y menos la de un banco, esta sala de espera es como un espejo, donde cada personaje se enfrenta a sus mentiras, decisiones y demonios.

La heredera de una gran fortuna que cree haber encontrado el amor por internet, un boxeador que en su última pelea mata a su oponente, un pastor con un turbio pasado, una modelo de catálogos inconforme con su estatura y un ex participante de reality show que hace mucho tiempo dejó de ser famoso, se encuentran esperando el vuelo MAC1245. Una azafata, siempre sonriente y robótica, no para de asegurarles que “el vuelo saldrá en 10 minutos”, pero el tiempo pasa -y no pasa -y ellos siguen esperando. Así, poco a poco, los pasajeros se alteran y oscuros secretos salen a la luz. ¿Qué es lo que tienen en común todos estos personajes? ¿Por qué nadie responde por el vuelo y sin embargo son incapaces de simplemente buscar ayuda? Una historia en la que cada detalle cuenta y nada, ni nadie es lo que parece.

Sala de Espera es la segunda producción para teatro de la compañía El Clan, la cual ha significado para sus actores profundos cambios físicos, pero además escénicos y de dirección. Una historia que se desarrolla en un solo acto, donde los personajes se encuentran en contacto directo con el público. “En Vidas al Borde reflexionamos sobre las relaciones de pareja, en esta ocasión metemos el dedo en la llaga en temas sociales muy importantes de la actualidad colombiana, con una puesta en escena intimista donde el público es otro personaje” afirma David Paez, quien da vida a Juan Pablo Escalante.

La obra es una simbiosis entre el lenguaje teatral y el cinematográfico, con una dramaturgia contemporánea. Es una crítica a nuestra sociedad, a la indiferencia, un retrato de la vida moderna a partir de seis personajes estereotipados que son víctimas y victimarios, inmersos en una situación que está lejos de su propio entendimiento. Sala de Espera es como la vida misma, es buscar un motivo para ponernos de pie, para tomar una decisión y sentirnos bien con ella. El ser humano está en una constante búsqueda de su razón de ser y eso muestra esta obra. Nos pregunta ¿y yo que espero? ¿Qué hago con mi vida? ¿de dónde vengo y hacia dónde voy?” afirma la actriz Laura Di Pietro y continua Sala de Espera es un sorpresa, es una obra hecha, escrita y soñada para que el público viva con los personajes, por eso están a nuestro lado, para que nos miren a los ojos y se den cuenta que todos somos uno y que lo que ven en el escenario también pasa en la vida real”.

Clasificaciones: Teatro, Adultos




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