Sábado, 01 de Marzo de 2014

De Mario Diament

El azar, el destino o la implacable lógica de las situaciones, convoca al exacto banco de plaza en el que transcurre la obra, un viejo escritor ciego, y cuatro seres cuyos caminos se confunden. Inevitablemente, se afectan los unos a los otros. En este “aleph”, casi una construcción abstracta, sucede, sin embargo, una humana historia de desencuentros que aspira a la desmesura pasional, pero se estrella contra el desamor, la mediocridad y la sordidez de la crónica policial.