Lunes, 25 de Enero de 2016

De Antonio Buero Vallejo

En un casa de vecinos de un barrio humilde madrileño los vecinos encuentran la oportunidad para acudir y disfrutar de la azotea un día de fiesta con la feroz oposición de la portera. La invasión de la azotea la perciben como una primera señal de que algo puede cambiar.

La obra refleja la convivencia en un casa de vecinos de un barrio humilde madrileño: sus esperanzas y frustraciones, sus recuerdos, sus problemas y sus temoresBotijo reducida.

Frente a la feroz oposición de la portera, los vecinos encuentran la oportunidad para acudir y disfrutar de la azotea un día de fiesta que no se especifica (se mencionan "colgaduras en balcones", y Nati dice que la fiesta no es "de guardar", con lo que podría tratarse del 18 de julio).

La invasión de la azotea la perciben como una primera señal de que algo puede cambiar y sus expectativas crecen con la predicción de Doña Nieves, la pitonisa que habita una de las viviendas, y que presiente que todos los vecinos pueden ser agraciados en el sorteo de lotería que se celebra esa misma tarde. En efecto, todos los vecinos juegan participaciones del billete custodiado por Doña Balbina, una señorona empobrecida de la que todo el mundo se mofa por su cursilería absurda en un barrio pobre, y que ha vendido fracciones a toda la casa. Hay un convencimiento general de que esta vez tocará y saldrán de pobres.

En efecto, el diario vespertino trae como premiado con el gordo el número que juegan con doña Balbina. Se desata la euforia... pero su hija Daniela finalmente confiesa que el billete es falso, que es de otro sorteo, que en suma, las participaciones son falsas, pues necesitaban el dinero para salir adelante. Los vecinos se enfurecen y, capitaneados por Sabas, agreden brutalmente a doña Balbina, pero Silverio logra contenerles y convencerles para que no la denuncien.

Doña Balbina reprocha agriamente a su hija lo que ha hecho y Daniela intenta suicidarse. Silverio vuelve a evitar la desgracia ajena. Pero Pilar, que en la trifulca se llevó un golpe de Sabas, fallece momentos después.

“Esta hermoso el día... tiene una claridad especial. Y es que hay días extraños... días en que parece como si el tiempo se parase, o como si fuese a suceder algoElla nos escucha a todos reducida muy importante. ¿No te ocurre a ti eso a veces? Como si las cosas familiares dejaran de serlo... como si las vieses por primera vez y fuesen todas muy bonitas. Los vecinos son buena gente sin saberlo ellos mismos, la bruja es simpática precisamente cuando pone cara de vinagre, porque tu sabes que no es bruja, que es una pobre mujer que no entiende de nada y que el cielo esta lleno de piedad para ella. Y hasta estos trastos rotos son bonitos... es como si detrás de las cosas hubiese una sonrisa muy grande que las acariciase... “Pilar, I-er Acto, Hoy es Fiesta”





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