Martes, 01 de Noviembre de 2016

De Gabriela Cabezón Cámara

Sobre la trata de mujeres, una obra en donde se despliega una variedad de momentos por los que atraviesa una mujer -Beya- quien fuera captada, privada de su libertad y puesta a funcionar como mercancía barata, una paleta de acontecimientos dentro del margen estrecho de valores y situaciones que se presentan dentro de un puticlub hasta que Beya logra escapar: el ablande, la violación, la droga, el desprecio, la tortura, inventar formas de sobrevivir, complicidades, vínculos.

De un relato refinadamente escrito por Gabriela Cabezón Cámara quien ante la atribución de La bella durmiente del bosque para escribir un texto de una colección, tuvo la brillante idea de imaginarse una mujer, en una cama dormida o casi muerta, a partir de la cual surgió su Beya en situación de trata. El libro original lleva por nombre Le viste la cara a Dios.

De este libro surge Beya.-unipersonal de Marisa Busker-, un drama descarnado con una poética escénica elegida por la misma Busker, quien opina que el teatro debe ser exquisito a los sentidos más allá de los límites a los que nos lleve el relato.

Marisa toma el texto completo del libro de Gabriela y lo adapta a la escena, sin modificarlo, aunque dándole su impronta desde la puesta y la actuación: texturas de la voz y el cuerpo, colores del vestuario, luces, uso de la escena, dramaticidad, ritmo, energías.
El texto, escrito en métrica octosilábica, se combina para la escena con una secuencia de ritmos integrados al discurso y de marco al discurso, lo que otorga mayor variedad de contrastes y hace que por momentos se convierta en algo parecido a un rap. En un momento se escuchan algunas de las sonatas para piano preparado de John Cage y aparecen improvisaciones adaptadas de ragas indios (mohanam-malayamarutha-amruthavarshini), también cantos corales occidentales. La resultante es una escena que podría ser porteña, pero al mismo tiempo de tantos otros lugares, al igual que sucede con el flagelo de la trata, en este caso, para abuso sexual.

Beya.forma parte de un nuevo trabajo de Marisa Busker en trilogía que llama Trilogía de paisajes (trilogía de resistencias). La obra Beya., muestra la directa vejación del cuerpo en cautiverio pero este punto puede observarse en relación al abuso del poder, la pérdida de derechos, el engaño, la sobrevivencia. De hecho, Busker lo pensó de esta manera, relacionándolo en su interior con diversidad de situaciones. De allí la elección del texto y su vínculo con las otras partes de la trilogía.
Se suman a Beya, Aromas y Permanencias -de Marisa Busker-, sobre la transformación que padece una familia luego de la muerte de la madre y el ingreso a la misma de otra mujer durante los años menemistas, y Beto, sobre una adaptación del texto de Ricardo Cardoso La demolición que surge a partir de los cierres de fábricas en el 2001.

Beya. es el primer unipersonal de la Trilogía de paisajes (trilogía de resistencias) en ser presentado a la comunidad.

Duración: 70 minutos
Clasificaciones: Unipersonales, Adultos




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