Lunes, 15 de Febrero de 2016

De Ximena Carrera


Inspirado en el imaginario de la mujer del dictador, la obra de Ximena Carrera toma referentes reales para ficcionar el desconcierto que provoca en Lucía volver a su antigua oficina. Actúa Carmina Riego y dirige Sebastián Vila.


Viste traje dos piezas y calza taco reina. Va con su pez dorado y sus aspiraciones. Lucía está de cumpleaños y sueña con que la entrevista a la que acude le permita volver a sentir el poder de su influencia y la magnitud del interés que cree merecer. Pero su oficina ya no es como fue y el edificio Diego Portales tampoco lo es. Para peor, el periodista del medio internacional no aparece. Sólo está un guardia que con su presencia la desconcierta aún más.

Lucía, escrita por Ximena Carrera, muestra la soledad, vejez y delirio de una mujer que tuvo un poder ilimitado durante 17 años para desde ahí dialogar con el arquetipo de la mujer de dictador, que tiene ejemplos históricos como Nadia de Stalin y Clara de Mussolini, junto con grandes referentes literarios como Lady Macbeth.

“Uno de los aspectos que me interesó abordar en la obra es la dicotomía entre el discurso oficial de la época sobre el rol de la mujer como ‘mujer de su casa’, ‘madre de familia’, ‘soporte del hombre de la casa’ enarbolado a través de CEMA Chile, y por otra parte, lo que a todas luces parecía ser esa sed y ambición ilimitada de figuración política y de ejercicio del control y el poder total de un país”, cuenta la dramaturga.

Carmina Riego protagoniza el montaje de la Compañía de Teatro La Trompeta en que también actúa Gonzalo Pizarro. “La obra está planteada en tono de comedia negra, ya que es una suerte de parodia de la imagen Lucía, una mujer tan enraizada en el imaginario colectivo nacional. El humor está concebido como un elemento que pone una distancia entre la ferocidad del personaje y su patetismo ya que ahora está vieja y sola”, explica el director Sebastián Vila.





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