Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Dennis Weisbrot

¿Cómo puede describir un ciego el arco iris o el estruendo un sordo?

Con heroína siento que rompo cadenas, derrito hielos, destruyo muros. ¡Es la libertad de los lazos de la mortalidad! ¡No! ¡No es eso! Es la sensación de Dios a mi lado, de la amistad abrasadora, la inmunidad de mis necesidades. ¡Mentira! ¡No es eso! Es el diablo, la soledad, el exponencial aumento de mis necesidades. Es el punto central del mandala, el alto do de un coro celestial, bañando yo en los brazos de mil geishas cósmicas, un orgasmo de toda mi mente, de mi cuerpo y de mi alma… No. No es eso. ¿Es la liberación del dolor, el placer? ¿O, una mutación refinada del mismo dolor? La heroína me da alas, pero me saca el cielo…

El entrepiso es un relato de un drogadicto quien tipifica a una generación alienada con raíces de la era “Beat”: una clase multirracial del cruce de líneas socioeconómicas y caracterizadas en el poema “Aullido” de Allen Ginsberg.

La obra, por medio del humor negro, la ironía e hipérbole, ataca el criticismo literario, la marginación, el abuso sexual, la violenta cultura norteamericana y la brutalidad de los poderosos hacia los débiles.

Clasificaciones: Teatro




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