Lunes, 16 de Enero de 2017

JURO SOBRE LA TUMBA DE SHAKESPEARE QUE:

  • No intento realizar una reconstrucción histórica del texto; los diálogos son tan neutros como pueden serlo en interpretes porteñas.
  • No he modificado palabras, ni incluido palabras o escenas de mi invención.
  • El tratamiento esta centrado en la envidia, la posesión desmedida del otro, despojado de su calidad humana hasta reducirlo a un objeto, la entrega de la enamorada hasta su muerte, la maldad pura y el espíritu de la destrucción.
  • No deseo inquietar o provocar convocando a actrices para roles tan varoniles como Otelo o los soldados.
  • No quiero alentar al morbo de ver escenas lésbicas que nunca suceden.
  • Las actrices no han sido impelidas a tomar actitudes varoniles o a pensar en los rasgos y gestos considerados masculinos.

NO COMPRENDO:

  • por qué matamos, o amamos, ni por qué Yago realiza sus planes, ni por qué Otelo los ejecuta, ni por qué Desdémona acepta su asesinato. Pero si reconozco mis sentimientos sombríos, propios de nuestra naturaleza.

DESEO:

  • que los espectadores también puedan mirar en este espejo que instalamos en la escena, para contemplar de frente el propio lado sombrío, sin depositarlo en “los hombres”, “los malvados”, “los celosos”, “los fachos”, “los otros”.

ME ARRIESGO A AFIRMAR

  • que todos podríamos ser asesinos pero hemos logramos contenernos, o hemos dormido nuestra secreta bestia, llamada Otelo o Yago. Quizás en un drama moderno, un único actor debería interpretar a este único personaje contradictorio que conforman Otelo y Yago.

Firmado: Mónica Cabrera





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