Jueves, 10 de Noviembre de 2016

De Paula Vázquez, Adrian Lazz

La pieza ambientada atemporalmente contiene 3 cuadros coreográficos que narran y cuentan el amor de pareja. Centralizando el protagonismo en el Dios “Eros”. La obra nos relata a través de los movimientos tres situaciones externas e internas del estado del hombre con distintas circunstancias a la hora de amar.
La primera coreografía nos presenta a un Eros debatiéndose por el amor de dos mujeres, donde las mismas luchan por el amor de Dios. En esta coreografía de plasma el amor y la rivalidad, donde ambas armaran estrategias y situaciones para ser elegidas por el protagonista. Cansado de tal situación Eros opta por no quedarse con ninguna.
La segunda coreografía representa el amor pasional. Nos muestra a un Dios atraído y deslumbrado por el deseo salvaje y pasional de la carne. El amor más primitivo y salvaje, el contacto carnal en toda su magnitud y virginidad. En este cuadro Eros encuentra ese amor, que lo hace estremecer y desear, pero que carece de sustento una vez que se consuma o muere la pasión.
El último cuadro habla del amor traicionero, aquel amor oculto y callado que quiebra y daña cualquier vínculo entre los mortales. Muestra la traición entre dos amigas. Una de ellas observa como su amiga es la mujer del hombre que ama (Eros). Esta debe callar el dolor que esta realidad le causa, en algunos casos seduciendo al Dios a espaldas de su amiga. Estas pasiones amorosas terminan cansando a Eros quien elige continuar su marcha solo; quien es perseguido en su andar por todas estas mujeres. En su marcha llegara a su verdadero amor Alma. Quien será la continuación de la pieza.

Clasificaciones: Danza, Adultos




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