Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Manuel González Gil
La vida de Francisco de Asís, siempre interesante y llamativa, nos muestra a un hombre que no quiso ser santo, que vio el mundo distinto, que contempló y comprendió la grandeza de la creación de Dios y quizo demostrar que cualquiera podía seguir el camino de Jesús.
Hoy, en tiempos tan turbulentos, donde la indiferencia, el individualismo y el egoísmo son moneda corriente, es admirable contemplar tanta caridad, abnegación y valor al servicio de las verdades eternas.
Los jóvenes, y no tanto, que se acerquen a la vida de Francisco, verán que este hombre que tuvo las mismas dudas, dolores y miedos que cualquier humano, propone otros modelos y búsquedas.
Clasificaciones: Teatro




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