Miércoles, 19 de Octubre de 2016

De Horacio Moya

El punto de partida es una reflexión artística que me planteé a partir de una pregunta; en este mundo sonoro, saturado de expresiones que surgen del sonido ¿qué pasaría si, de pronto, los códigos se modificaran y se instalara el silencio? Este cuestionamiento me llevó a plantear todo un mundo de ruidos internos que son capaces de eclosionar y de exteriorizarse a través del movimiento.

La música actúa como soporte expresivo, es la base sobre la que se genera el movimiento pero no es lo esencial. Si lo es, en cambio la permanente mutabilidad del movimiento que se multiplica y regenera a medida que se resuelven tensiones y aparecen otras nuevas. Hay lugar, dentro de lo pautado, para la improvisación y lo que surja a partir del momento, y es por eso que no hay una función igual a otra

Clasificaciones: Danza, Adultos




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