Sábado, 16 de Enero de 2016

De Philippe Minyana
La patria, el amor, las relaciones humanas, el respeto a los más altos valores -elementos de manipulación, hipócritamente saludados y reverenciados en tantas ocasiones- alcanzan en los dramas de Minyana una extraña contundencia de desarticulación. Su humor nos deforma la cara hacia la mueca. Esa es la sonrisa que resulta de estos tiempos, la posible, la necesaria, la que producen esas obras enmarcadas en una profunda y ácida mirada sobre los hombres y su inútil intento de comunicarse.

Este espectáculo formó parte del evento: Tintas Frescas en Buenos Aires 2004





e-planning ad