Jueves, 21 de Enero de 2016

De Néstor Caballero
"Si tú mueres primero, yo te prometo, escribiré la historia de nuestro amor con toda el alma llena de sentimientos, la escribiré con sangre con tinta sangre del corazón…". Pedro Maldonado fue un showman de cabaret, y antes de morir, su amigo Julio Jaramillo -cantante ecuatoriano de boleros- le prometió contar lo que habían vivido juntos: "esas historias que no caben en una canción". Julio Jaramillo moría hace 22 años en Ecuador. Luego de alcanzar fama internacional, optó por hacer lo único que parecía normal a sus ojos de desarraigado: derrochar placenteramente el dinero cosechado. Murió en la miseria. De extracción netamente popular, vivió en carne propia las letras de sus canciones: el amor, el despecho, la miseria, la persecución, el abandono, el exilio. Supo dar a su música y a su vida esos ribetes de filosofía cotidiana. Cuando murió, hombres y mujeres del pueblo cargaron su ataúd. Pedro Maldonado, nos vuelve a la luz a ese intérprete "del amor perdido en los charcos de la noche"..."ese jaboncito azul gastado en el baño de un prostíbulo".




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