Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Omar Pacheco
El autor y director Omar Pachecho, que vienen trabajando desde hace muchos años un lenguaje alternativa para el vínculo teatral con el espectador, propone en Cinco Puertas un intercambio inusual a la historia reciente. No hay aquí lenguaje verval explícito: sólo luces, sonido, pantallazos de profunda belleza plástica, reiteraciones, palabras inarticuladas o correspondientes a un idioma desconocido, el idioma de los sueños y el horror. Oscuros cortinados, textura cinematográfica, imágenes borrosas, militares encapotados, hombres y mujeres desnudos, apariciones y desplazamientos que cuesta imaginar tanta precisión. Las imágenes y la sonoridad van conformando una estructura narrativa no convencional que atraviesa las defenzas racionales y se incrusta en zonas muy profundas del inconsciente; logra así, comunicar lo incomunicable. No es una obra cómoda ni alegre, pero sí bellísima, imprescindible y de notable originalidad que se prolonga algo más de una hora y que finaliza sin aplausos ni agradecimientos. La historia cuesta resumirla, ya que el ritual que lleva a escena prescinde de explicaciones e investiga resonancias de otro tipo.




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