Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Daniel Dátola

Mariano, Diego y Virginia son amigos de toda la vida. Se conocen de chicos, son del mismo barrio en Avellaneda, fueron al mismo colegio e incluso, a la misma parroquia donde formaron parte de la misma patrulla de Boys Scouts. Sin embargo, entre ellos existe una pequeña diferencia de edad, de esas que cuando uno es chico parece mucha pero que despues de los veinte se va diluyendo.De todas maneras, los tres amigos tienen muchos recuerdos en común y otros no tanto, más individuales, precisamenente por esa pequeña diferencia de edad.

Mariano (el mayor de los tres, gran seductor , amigo de las noches largas y de las chicas fáciles) ha tomado una decisión: casarse con Virginia. Siente que ya es hora de "sentar cabeza" y Virginia es la típica chica de barrio "para casarse". Esto sorprende a Diego quien siente que queda solo para la joda. Hasta ahora ha sido el ladero de Mariano para las salidas y si se casa con Virginia queda en banda. Diego intenta convencer a Mariano de que le de un tiempo para que él mismo pueda conseguir una chica "para casarse". Pero Mariano se niega rotundamente. En primer lugar porque ya tomó la decisión y por otra parte porque Don Alberto, el padre de Virginia (un policía retirado, muy conservador, al que acaban de nombrar presidente de "Tradición Familiar") sencillamente lo llena de balas. El casamiento será en dos meses. Ya está decidido. Mientras Diego en pedirle un tiempo de gracia para no quedar en banda, Mariano recibe un mail de su mejor amigo de la infancia del que no tenía noticias desde hacia años: El Flaco Aguilera, un tipo con el que hizo toda la escuela primaria y a quien tanto Diego como Virginia casi no recuerdan precisamente por esa diferencia de edad que cuando eran chicos los alejaba. El Flaco Aguilera esta viviendo en Europa y a través de un conocido en común con quien se encontró circunstancialmente en Estocolmo consiguió el correo electrónico de Mariano y le escribió anunciándole que va a volver a Buenos Aires por unos días y le pide que le consiga un buen hotel.

Mariano se entusiasma con la noticia del reencuentro con su viejo y querido amigo y le contesta el mail diciéndole que de ninguna manera ira a vivir a un hotel: lo invita a su casa y de paso a su casamiento. A partir de ese momento no hace otra cosa que hablar de su querido amigo Carlos Aguilera, un viejo compinche a quien tiene muchas ganas de volver a ver. Los demás casi no registran a ese personaje.

Llega el día en el que Carlos Aguilera aparece en la casa de Mariano. Claro que ahora el Flaco Carlos Aguilera ya no es tan flaco, ni tan Carlos... Ahora se llama Pamela y se ha transformado en una mujer espectacular. Mariano no lo puede creer, su mejor amigo de la infancia ahora es un travesti. Casi una mujer perfecta. Una diosa infernal que se le instala en su casa y que ahora se niega a ir a un hotel. A partir de entonces se suceden los enredos, las confusiones y las interrogantes difíciles de responder: ¿Cómo explica a Mariano que " eso" que vive en su casa es su recordado amigo Carlitos Aguilera? ¿Qué explicación le da a su novia? Donde y cómo lo esconde? ¿Cómo justifica su presencia ? ¿Cómo le explica a Diego a quien le juró que se retiraba de la joda que tiene a semejante "mujer" escondida en su casa? ¿Cómo le explica a su suegro (que odia a los homosexuales) que no está engañando a su hija con ninguna mujer porque Pamela en realidad es un hombre? Y lo peor de todo: ¿Cómo se explica a sí mismo que se está enamorando de su mejor amigo y que ahora duda seriamente en casarse con Virginia...

Sobre el final, todo se complica hasta el límite: Mariano ya no puede ocultar a "Pamela", su verdadera identidad ni sus propios sentimientos. Se arma un escándalo que cuyo final sorpresivo terminará poniendo las cosas en su lugar y acomodando las piezas de una comedia de situaciones en la que las confusiones se multiplican en una sucesión de gags hasta llegar a un final inesperado para los protagonistas de la historia y para el mismísimo espectador.





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