Deshonrada

Como la prolongación de una pesadilla, la mujer es arrancada de su cama a las tres de la mañana para declarar por un delito que no conoce y ante un hombre que no es policía. Pero todo es legal. Ella, que alguna vez fue Fanny Navarro, estrella de cine, hoy es simplemente ex actriz del Régimen. Pronto no quedará ni eso: cuando salga de ese interrogatorio saldrá loca, deshonrada, marcada en la frente para burla de público y colegas. Será escupida en la calle por los mismos que antes la esperaban en las puertas de cines y teatros para adorarla de lejos. ¿Cuál fue su delito? ¿Su amistad con Eva Perón? ¿Ser espía y delatora de los actores opositores al gobierno peronista? ¿Ser la amante de Juan Duarte? ¿Ser su asesina? Ahí está para descubrirlo, con sus métodos de cirujano de autopsias, un sujeto cuyo nombre es el último insulto de la velada: Gandhi.

“Deshonrada” es el diálogo entre una maldita y un loco. En una única escena, como el vértigo de la situación lo pide, refleja en solo dos personajes un drama bien argentino. Es el del blanco o negro, el de la facción y la eterna revancha. Por eso no importa saber quién fue Fanny Navarro o quién el Capitán Gandhi, ni siquiera quienes fueron Perón y Evita o la Libertadora. Aquí se trata de personajes casi arquetípicos de nuestra mitología nacional.

La obra fue escrita para ser actuada por Marcos Montes y Alejandra Radano. “Deshonrada” es un drama para y sobre actores. También sobre el dolor de ser argentinos.

“Deshonrada” es el diálogo entre una maldita y un loco. Fanny Navarro y el Capitán Gandhi.

1 Histórico de funciones