Martes, 22 de Marzo de 2016

De Marta Massé

La Niña vive en un mundo paralelo, una vuelta al primitivismo más humano.

Envuelta en placenta, como un cordero al que le cuesta mantener el equilibrio nada más nacer, va incorporándose reconociendo sus
esencias más vitales, su tacto, sus oídos, sus ojos, su voz... la niña barro es feliz y no se cuestiona nada, no entiende sobre juicios de valor, camina a pasos tranquilos, hasta que algo del exterior hace que todo cambie.

Clasificaciones: Teatro, Adultos




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