Viernes, 22 de Enero de 2016

De Américo Alfredo Torchelli

¿La magia es parte de la realidad? ¿Son parte de la realidad los sueños? ¿Y la esperanza? ¿Es verdad la verdad imaginada? ¿Tienen algo que ver indefectiblemente la verdad y la realidad? ¿O podemos manejar la verdad independientemente de la realidad? ¿La realidad nos pertenece? ¿O siempre actúan junto a nosotros uno o muchos agentes cómplices para dar forma real al tiempo, al espacio, a la palabra? ¿Por qué eso que llamamos amor pertenece al mundo de los sueños pero para hacerse visible necesita de la acción de amar, o sea nos moja con aguas reales de verdad dulces o saladas. El amor como la libertad no existen si no se los logra realizar o sea hacerlos entrar en la realidad y aceptar las consecuencias de semejante cambio. Eran sueños, ideas, ideales, inventos y de pronto actuamos y los efectivizamos y somos libres o estamos amando.

En un momento me preguntó; ¿Ustedes consumaron? ¿Cómo? Son raras las sexólogas.

Pero cuidado, porque se puede amar de muchas maneras. ¿No habrá una en la cual el objeto del amor carnal es un sueño? Puede haber. ¿Y si la hay? ¿Quién así ama está sano o está loco? Quedamos en que para hacer real al amor hay que ejercerlo. Bien. ¿Cómo se ejerce ese amor con un sueño, una ilusión descarnada, sin manos reales sino soñadas, sin lengua real, sin calor real?

¿Usted tiene sexo?... Y... un árbol no soy.

Creemos, con el grupo, haber encontrado la manera. seguramente ustedes deberán encontrar sus propias respuestas. El teatro brinda esta fantástica oportunidad de mostrar los problemas más humanos en un espacio cerrado y abierto a la vez. Cerrado por paredes abierto por la imaginación. Y brinda la manera más natural a un grupo de actores, directores, asistentes, músicos, dramaturgos, para que dialoguen con un grupo de curiosos espiones que desean entender. Adelante entonces.

¡A mí me mandás a pasear a París y vos te vas a revolcar con un disfrazado de guerrillero a cochones llenos de piojos incaicos, coloniales y otras nacionalidades! Coman torta que está riquísima.

Adelante entonces. Avancemos juntos.

Américo Alfredo Torchelli
Agosto 2004





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